La crónica del Lua, por
José David Millán. Fotos de
Lola Gómez.
"Frío, del latín frigidus, se define según la RAE como aquel cuerpo que tiene una temperatura muy inferior a la ordinaria del ambiente. Se define como una propiedad adjetiva de un cuerpo, sin aportar una definición del sustantivo. El frío, en sí, es la ausencia de calor, tratándose por lo tanto de una consecuencia del calor, y no de un fenómeno independiente. El frío, por consiguiente, puede definirse como la falta de las combustiones que generan energía y que dan lugar al calor". La querida Wikipedia lo sabe todo, y es perfecta para definir todas las sensaciones, tanto externas como internas, que transmitió el partido Lumbreras-Mazarrón disputado el pasado sábado. Y es que si fuera del rectángulo se helaban hasta las ratas, dentro yo no estuve pero creo y no me equivoco que a cualquiera de los 20 jugadores que formaron parte del juego les tocabas y te congelabas al instante. 63-45 el marcador final. Lo mejor para los de casa junto con las dos victorias a las que estamos de dos de los cuatro primeros y que nos permiten seguir soñando, en esa quinta posición con 5 triunfos y 5 derrotas. El cinco parece ser nuestro número. Pero en el Lua no estuvieron ni el 5, ni el 6, ni el resto de dorsales en este encuentro. Un partido que (aunque me tachen de duro, siempre no se puede dar cera) los locales creían ganado "sin bajarse del autobús", pero que se pudo haber perdido perfectamente por la mínima intensidad con la que se afrontó, fruto de esa confianza exagerada y de la mala preparación del encuentro durante la semana e incluso en el propio calentamiento. Y gracias que los mazarroneros, a los que llevábamos 4 años sin superar, se plantaron en el coliseo lumbrerense sin Ballesta, con Moki bajo de forma, y con 9 hombres en total. Este equipo es un espejismo de lo que fue, pero desde luego si juegan cómo lo hicieron ante nosotros pueden dar aún muchos sustos, que nadie se equivoque. Y lo demostraron desde el inicio, y cuando aún no nos habíamos sacado las manos de los bolsillos, ya se iban al 2º cuarto con 15-16 de ventaja tras el peor primer cuarto que recuerdo a los de Juanda esta temporada. Simplemente con contraataque (de nuevo 0 balance local) y algún triple sin oposición. En el segundo, ayudados por las limitaciones del rival, espabilamos de la empanada defensiva inicial y la nulidad de ideas en ataque, y gracias entre otras cosas al gran partido de Erre (23 puntos), descargado de responsabilidades gracias al alta de Santi, logramos marcharnos al descanso venciendo 33 a 24 con un parcial de 18-8. Juanda jugaba y no podía estar en el banco, los jugadores sólos se cambiaban sin contar con nadie, chillaba todo el mundo dando otro nuevo espectáculo de desorganización... Sólo faltaba la mujer barbuda. Gracias al de arriba que llegó el descanso, mientras arriba (pero en la grada) los 33 valientes que de nuevo merecen un homenaje por el frío y la somnolencia que provocaba el partido, estiraban los músculos agarrotados por el frío.
En el segundo tiempo parecía que se había firmado un nuevo pacto de no agresión, parecía más un amistoso, y menos mal que Mazarrón no mordió más de la cuenta, porque no le salía nada al Lua. No era el día de Santi con los triples, no entraban los tiros libres (14 fallados una vez más), se defendía con escasa intensidad y no se jugaba a nada. Bueno sí, a ver quien se la jugaba y para adentro. Un sopor de partido que por lo menos Domingo dejó casi sentenciado con un triple al final del tercer cuarto. En el último acto, tres contras seguidas al inicio del mismo finiquitaron del todo el asunto (59-40). Un cuarto que quedará para la historia de la competición como uno de los que menos puntos se anotaron: 12 por Lumbreras y 9 por Mazarrón. Carrusel de cambios, segunda unidad en el Lua y minutos basura gracias a que estaba sentenciado, que si no los visitantes aún se llevaban el choque. Final y a casa, que dentro de dos semanas visitamos a San José, esperemos que con una mentalidad y preparación totalmente diferente.
Como apunte positivo destacar la grada fiel como siempre, y la visita de Agustín, quien jugara con nosotros el año pasado lo que pudo por culpa de una lesión, pero que es un crack como jugador y persona. Desde aquí desearle todo lo mejor en su actual destino.
La moraleja que queda del partido, aparte de que no hay que confiarse MÁS y preparar los encuentros por igual, TODOS, desde San José hasta Pulpí, si queremos hacer algom importante, es esta, y espero que todos la apuntemos bien visible y cerca. No es mía al 100 por cien, pero es esta:
"Lo importante no es tener muchos minutos (que todos los piden), sino ganárselos en los ENTRENOS y en la cancha. En definitiva ser útil para el EQUIPO, no a nivel INDIVIDUAL. Hacer cosas, conseguir objetivos particulares, centrándote en ellos, pero para beneficiar al EQUIPO. Por ejemplo, puedes disputar tres minutos, pero en ellos dejarte la piel en defensa, coger dos rebotes, o provocar una personal... Objetivos claros y sencillos que puedes conseguir por el bien del conjunto. NO JUGAR POR JUGAR, por estar ahí en la cancha. HAY QUE SER ÚTIL. Esto al fin y al cabo, es un deporte de EQUIPO, ¿no?"
LUA!!!!!